¿Justicia o linchamiento digital? Defensa analiza proceder contra Marea Verde por exhibir a joven
Redacción | Compendio Quintanarroense
Chetumal.- Una acusación difundida en redes sociales puede convertirse en una sentencia anticipada capaz de destruir reputaciones antes de que un tribunal determine responsabilidades. Esa es la situación que denuncia Saúl Jared Pech Chi, joven deportista que fue señalado por una presunta agresión sexual y que, pese a que un juez resolvió no vincularlo a proceso, continúa siendo exhibido por el colectivo Marea Verde mediante publicaciones con su nombre, fotografía y otros datos.
Pech Chi sostiene que la acusación en su contra es falsa y asegura que la exposición pública ya tuvo consecuencias reales: amenazas, mensajes cargados de odio, señalamientos y problemas para desarrollar normalmente su vida. Mientras jurídicamente no existe una sentencia que lo declare responsable, en las redes sociales —denuncia— ya fue convertido en culpable ante la opinión pública.

Su defensa, el abogado Julio César Acosta Góngora, cuestiona hasta dónde puede llegar el activismo cuando, bajo la bandera de una causa legítima, se identifica públicamente a una persona y se generan consecuencias que después difícilmente pueden revertirse. Porque una publicación puede tardar segundos en compartirse, pero recuperar un nombre, una reputación y una vida cotidiana puede tomar años.
El abogado del joven informó que analizan presentar acciones legales contra el colectivo Marea Verde por las posibles afectaciones ocasionadas. Sostuvo que ninguna organización debería actuar al margen de las responsabilidades que implica difundir acusaciones y datos personales, especialmente cuando esa exposición deriva en amenazas o situaciones que puedan poner en riesgo la integridad física o emocional de una persona.

La gravedad del asunto también obliga a dimensionar las consecuencias psicológicas de un linchamiento digital. La defensa advierte que el hostigamiento permanente, el desprestigio y las amenazas pueden llevar a una persona a escenarios extremos, incluyendo afectaciones severas a su salud emocional o conductas contra su propia integridad.
Defender a las víctimas de violencia sexual es indispensable, pero esa causa no debería significar sustituir a los tribunales ni eliminar la presunción de inocencia.




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