La brutal muerte de un cocodrilo de pantano, cuyo cuerpo fue encontrado sin cabeza y con heridas cerca del Canal de los Piratas, vuelve a exhibir la vulnerabilidad de la fauna silvestre en la Laguna de Bacalar y la urgente necesidad de que las autoridades dejen de limitarse a discursos ambientales.
El ejemplar fue localizado en una de las zonas naturales más conocidas del municipio. Y las condiciones en las que apareció hacen indispensable una investigación seria, acompañada de estudios periciales que permitan determinar si fue atacado, cazado o mutilado deliberadamente.
Esta especie un cocodrilo de pantano es una especie protegida y desempeña un papel esencial en el equilibrio de los humedales. Su eliminación no solamente representa la muerte de un ejemplar, sino una agresión contra un ecosistema que enfrenta contaminación, presión turística, expansión urbana y una vigilancia ambiental que en múltiples ocasiones resulta insuficiente.
Se espera que las autoridades ambientales puedan esclarecer este suceso que ha consternado a los bacalarenses.







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