El incidente ocurrió en Michoacan, cuando el sacerdote Mateo Calvillo Paz, manejaba su automóvil en calles de Michoacan y atropello a una mascota, situación que hizo enfurecer a una persona quien le dio alcance y lo golpeo en el rostro.
El sacerdote narró en una carta: «Las cosas sucedieron en tres minutos. Fue un ataque profesional, me bloquearon el carro, me agredieron a golpes, el agresor debió ser un sicario”… (Era) un psicópata, era muy alto y fuerte, moreno, con entradas en el pelo, tenía en los puños un arma. Se dirigió a mí, abrió la portezuela de mi auto, me destrozó la cara dejándola con hemorragias terribles”.
Esta situación fue reprobada por el gobierno de Michoacán, quienes aclararon esta agresión fue resultado de un incidente de tránsito ocurrido en el que el sacerdote atropello una mascota y se dio a la fuga en lugar de responder por sus actos.
A pesar de contar con dos golpes en el rostro, el sacerdote sostiene que fue golpeado durante tres minutos gracias a que el gobierno «desprotege a los inocentes y protege a los delincuentes», expuso.



