Por José Atila Hernández Ruiz
Es absurdo lo que hacen en el Congreso de Quintana Roo, al que equivocadamente le llaman «La casa del pueblo», porque ésto último no es cierto.
Ahora resulta que no solo se le impide entrar a ese edificio a la gente que «eligió» a esos 25 parásitos que mantenemos con nuestros impuestos, sino hasta a los periodistas que informan de lo que ahí sucede.
Ayer, en la celebración de los 51 años de la conversión de Quintana Roo de territorio a Estado, se volvió a repetir esta criticable historia que ya desde hace tiempo viene sucediendo.
Ni se dejaba entrar a la gente que quería hacerlo, ni a los periodistas de los medios de información que querían cubrir la llamada «sesión solemne».
Para entrar, los reporteros son humillados porque a pesar de que se les da un «gafete», tienen que quedarse en la llamada «Sala de comisiones» a esperar a que se les vaya llamando en grupos (por «goteo» le llaman) solo para que tomen fotos, vean un ratito y salgan.
Cómo es posible esto? Y en una fecha tan especial como era el aniversario del Estado?.
Y como es que los periodistas lo toleran?
Ni la gobernadora Mara Lezama Espinosa que es en realidad la jefa de esos 25 «levanta dedos» (y quién, con nuestros impuestos, les paga sus sueldos), se da tanta importancia como ellos. La titular del Ejecutivo ni usa esas despreciables vallas que hay en el Congreso para impedirle la entrada a la gente y hasta a los periodistas, ni se da esas ínfulas que esos disque «representantes del pueblo» se dan.



