Por José Atila Hernández Ruiz
El gobierno es como los padres de un hogar para los gobernados.
Si los padres son estrictos y hacen que sus hijos sean disciplinados y obedientes el hogar marchará bien.
Pero si el padre o la madre son débiles y no saben imponer su autoridad sobre sus hijos, éstos se les montarán y convertirán ese hogar en un desastre.
Es lo que le pasó a Andrés Manuel López Obrador y le está pasando a Claudia Sheinbaum Pardo en la presidencia de la República.
Demasiada tolerancia y falta de autoridad con sus disque «adversarios» es lo que ha hecho que el país se encuentre sumido en una completa anarquia donde todo mundo les falta al respeto y no los dejan gobernar.
Lo he dicho siempre: Si a todos esos que andan haciendo desmanes se les pusieran correctivos, como lo harían los padres de un hogar, vamos a ver si seguirían haciendo lo que hacen. Y no sería dictadura. Sería hacer que las cosas marchen bien.

