El presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, volvió a demostrar su insensibilidad y cinismo al minimizar el hallazgo de un crematorio clandestino en Teuchitlán, Jalisco.
Durante una transmisión en vivo en sus redes sociales, el legislador calificó los indicios de la masacre como simples “presunciones”, desestimando las pilas de ropa y los más de 200 pares de zapatos encontrados en el lugar.
Con total descaro, Fernández Noroña cuestionó la veracidad de los hechos y llegó al extremo de dudar que las pertenencias encontradas fueran de personas desaparecidas. “¿Quién dice que esos zapatos son de personas desaparecidas, que lo que se viene contando es cierto?”, declaró, dejando claro que su postura es la de ignorar la crisis de desapariciones en México.
Lejos de exigir justicia o reconocer la gravedad del hallazgo, el senador prefirió desviar la conversación con su narrativa de siempre: acusar a la derecha y a los medios de comunicación de “montarse en la tragedia”. Su actitud refleja el desprecio con el que la clase política trata la violencia en el país, negando la realidad en lugar de enfrentarla.
Las palabras de Gerardo Fernández Noroña no solo son indignantes, sino que evidencian su falta de empatía con las miles de familias que buscan a sus seres queridos. En lugar de asumir su papel como representante del pueblo, el presidente del Senado actúa como un simple propagandista del régimen, negando lo innegable y protegiendo un sistema que ha sumido a México en una crisis humanitaria.
Con declaraciones como estas, Gerardo Fernández Noroña confirma lo que muchos ya sabían: su discurso no es más que una fachada populista sin sustancia, que se derrumba cuando la realidad lo confronta. Mientras tanto, los desaparecidos siguen sin justicia y sus familias continúan exigiendo respuestas.

