Por Pedro Hernández
La nueva presidenta municipal de Solidaridad, Estefanía Mercado Ascencio, se ha topado con un escenario devastador al tomar el cargo: más de dos mil aviadores infestan la administración pública, drenando recursos por centenas de millones de pesos. Esta pesada losa de corrupción es parte del legado que dejó Lili Campos Miranda, quien ahora debe rendir cuentas ante un municipio que se ve afectado en sus finanzas.
La alcaldesa ha prometido acciones contundentes toda vez que señala Solidaridad fue dejado hundido en corrupción, donde el dinero público desaparecía sin dejar rastro. Por lo que señaló se avecinan diversas acciones devolverle la dignidad a Solidaridad.
Lo más grave de esta situación es que los millones de pesos que deberían haberse invertido en mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos –en calles, iluminación y banquetas– terminaron en manos de funcionarios fantasma. Este saqueo descarado no es solo una afrenta a los habitantes de Solidaridad, sino un símbolo del abandono y el cinismo que caracterizaron a la administración de Lili Campos Miranda.
Apenas han pasado unos días tras asumir su mandato, y Estefanía Mercado Ascencio ha destapado un sistema podrido, en el que refrenda su compromiso con la ciudadanía donde realizará acciones contundentes y no solo promesas vacías que se diluyan en el tiempo.

