Puntual, entusiasta y carismática, la gobernadora Mara Lezama Espinosa convivió hace rato con los chetumaleños en una posada verdaderamente popular.
Cantando junto con su familia las tradicionales posadas, rompiendo piñatas, bailando, tomándose fotos con la gente y atendiendo asuntos y peticiones de ésta, la gobernadora recorrió toda la avenida de los Heroes en una fiesta que hacía muchos años no se veía.
Asi es como nos gusta que sean nuestros gobernantes decía la gente: que convivan con el pueblo y no se aislen y se rodeen de vallas.
Lo único que echa a perder la aplaudida actitud de la gobernadora son los «guaruras» que la acompañan que, nada discretos, descaradamente y como hacían en el pasado con los anteriores gobernantes, quieren impedir a toda costa que la gente se le acerque a su gobernadora.
«Los chetumaleños somos gente pacífica que no le haríamos ningún daño a nuestra gobernadora -se oyó decir a un señor que quería fotografiar a su nietecita con la mandataria estatal y los mal encarados «guaruras» no se lo permitían.










