Las quejas por acoso laboral y sexual son recurrentes aunque casi nunca son denunciadas ya que el temor a ser despedidas o a ser mal vistas, hace que no lo hagan, señala Yunitzilin Rodríguez Pedraza, integrante del colectivo Marea Verde Quintana Roo e integrante de la red feminista Quintanarroense.
Y es que de acuerdo a lo mencionado por la entrevistada, son tres casos que se han dado en el interior del congreso del estado donde los ‘abusadores’ continúan en los cargos y no han recibido sanción alguna, por lo que también señaló que uno de los presuntos pertenece al área del órgano de control interno del congreso del estado.
Yunitzilin Rodríguez Pedraza manifestó que las mujeres solicitaron el acompañamiento del colectivo feminista debido a que se vieron vulneradas al grado de se les llego a bajar de nivel en el organigrama de esta dependencia y una más dejo del trabajo al no soportar tanto acoso laboral.
“Los presuntos acosadores siguen trabajando, tienen cargos directivos, cargos de decisión importante, son trabajadores del congreso, pero están en el área del órgano interno de control, son dos agresores de tres mujeres, en 2019 formalmente presentamos la queja como colectiva y este año 2022 presentamos una tercera queja en agosto”.
De acuerdo a lo señalado por la entrevistada y miembro del colectivo Marea Verde, ya se ha solicitado sanciones en contra de estos individuos pero hasta el momento no ha habido respuesta, por lo también se ha hecho de conocimiento a la Comisión de los Derechos Humanos el tema para que se emitan las recomendaciones correspondientes
“Se pidió que se sancione a quienes han cometido estos actos, que restituya a las victimas en las mismas condiciones pero no en el mismo lugar, para que no se les afecte ni económica ni moralmente, hemos presentado quejas ante la comisión de los derechos humanos, aunque aun no se ha emitido ninguna recomendación”.
De acuerdo a lo señalado por Rodríguez Pedraza, que lleva el acompañamiento y asesoramiento de las tres victimas, el acoso laboral deriva del acosos sexual y debido a la situación de poder en que se encuentran los presuntos responsables, ha hecho que otras víctimas decidan guardar silencio ante el temor de perder sus empleos y por ende el sustento de sus familias.



