Así como en el planeta tierra ya se vive una tercera guerra mundial, en México y en Quintana Roo se está viviendo una revolución. Pero una tercera guerra mundial y una revolución no de armas sino de ataques verbales y amenazas.
A nivel mundial la supuesta pugna entre Rusia y Estados Unidos, usando como carne de cañón a la pobre Ucrania; en México por la oposición a la «Cuarta Transformación» del presidente Andrés Manuel López Obrador y en Quintana Roo por la gubernatura del Estado.
Y aunque, como ya dije, todavía no se están usando armas, si es un bombardeo diario de dimes y diretes entre los bandos en pugna.
Por ejemplo a nivel país, ya salió el papá de Carlos Loret de Mola, Rafael Loret de Mola Badillo, a defender a su cachorro por la exhibida que el presidente López Obrador le hizo, también por defender a sus hijos.
En Quintana Roo, todas las precandidatas estaban calladitas esperando que Roberto Palazuelos se destruyera solo con sus propias declaraciones que como actor hizo en el pasado.
Se dice que esto no es gobernar, pero la realidad es que sí hace que los gobernados abran los ojos y se den cuenta de muchísimas cosas que antes no sabían.
Y mientras todo sean puras palabrerías no importa. El problema va a ser cuando se desborden las pasiones y empiecen a ocurrir cosas serias (Continuará).


