Por Atila Hernández Ruíz
Alguien me decía que está muy revuelto, escueto y hasta confuso lo que escribo en torno a la sucesión gubernamental que habrá de definirse el próximo 5 de junio aquí en Quintana Roo.
Y acepto que así parece, porque yo quisiera entrar en tantos detalles y tantos datos, pero siento que fastidiaría a los que leen lo que escribo.
Además, yo he escuchado tanto de la gente -y yo lo comparto tambien- que sea quien sea la, o el que quede como gobernadora o gobernador, las cosas no van a cambiar. Todo seguirá igual y tal vez hasta peor.
Y después de esta digreción o disgregacion, retomemos el asunto.
Ya el diputado federal José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, ese del Partido del Trabajo(PT) que tanto defiende al presidente Andrés Manuel López Obrador y al que muchos quisieran ver cómo su sucesor, ha declarado que quien será la gobernadora de Quintana Roo será Maria Elena Hermelinda Lezama Espinosa.
Esto ya es bola cantada ha dicho Fernández Noroña, pues da por un hecho que la gente va a votar por la que es aún presidenta municipal de Benito Juárez y es oriunda de la ciudad de México, antes Distrito Federal.
Y si la cosa ya está arreglada para que tanto teatro? -se pregunta la gente. Para qué gastar tanto dinero de nuestros impuestos en costearles las campañas a los demás disque contendientes si saben que no van a ganar?
Para que se siguen inscribiendo entonces, precandidatos como el expresidente municipal de Lázaro Cárdenas, Josué Nivardo Mena Villanueva, por el partido local MAS(Movimiento Auténtico Social)? (Continuará).

