Cómo cambian los tiempos. Quién se iba a imaginar que el otrora poderoso PRI, al que antes nadie le ganaba y al que los otros partidos le servian de paleros, ahora está en decadencia y hasta a punto de perder su registro. Ahora él está como estaban los otros partidos cuando él era una «aplanadora».
Pero así es la vida. Todo tiene su esplendor y luego viene su decadencia, cuando no se saben hacer bien las cosas. El karma por su comportamiento, dirían algunos.
Pero los partidos politicos son solo los colores, como dice un tal José Manuel Gil Zapata en las redes sociales, porque el problema está en sus integrantes y sus deshonestidades.
Esa deshonestidad es la que hace que los disque políticos, sin convicciones ni dignidad, cuando no logran sus intereses en un partido se pasan a otro pues solo buscan su beneficio personal y no los de la gente.
Y por eso el PRI aquí en el estado llegó a quedar como quedó.
Y aunque los priistas dicen que fue porque Carlos Joaquín González se pasó al PAN y al PRD, su partido quedó en desgracia, solo es su pretexto porque a raíz de que ganó Andrés Manuel López Obrador con MORENA la gran mayoría de los disque priistas se fueron en estampida a este partido.
Pero, por más que cambien de partidos, las cosas siguen igual o peor porque como dice Gil Zapata el problema no son los colores sino la mentalidad de sus integrantes. Ya ahorita nadie quiere ocupar cargos para servir a los demás sino para servirse a ellos mismos (Continuará).

