Por José Atila Hernández Ruíz
Y una muestra de que López Obrador quiere darle participación a todos, fue el 17 de noviembre del año pasado cuando, en la conferencia mañanera que dió en Cancún, dijo que cuando Carlos Joaquín González deje la gubernatura lo iba a invitar a que colabore en su gobierno.
Esto, no obstante de que Joaquín González es supuestamente del PAN-PRD (aunque es más priísta que el propio López Obrador que primeramente fue priista) y de que es medio hermano de Pedro Joaquín Coldwell, exsecretario de energía del país, a quien se le atribuye participación en la llamada «reforma energética» de Peña Nieto que ahora el tabasqueño quiere derrumbar.
Y desviándome un poco de la sucesión gubernamental -aunque como ya dije, todo está interrelacionado- esto de los partidos politicos es otro de los lastres que el presidente no ha podido o no ha querido quitar, a pesar de que ha dicho infinidad de veces que son una carga pesada para los mexicanos, porque con dinero de nuestros impuestos se mantiene a estos parásitos que los disque políticos han convertido en lucrativos negocios. Solamente para las elecciones de este año 2022 se les asignaron más de 5, 540 millones de pesos. Y quién paga todo eso?: Nosotros con nuestros impuestos.
Y volviendo a Quintana Roo, de todas las y el precandidato que compiten por la gubernatura, la única que se ve limpia es Leslie Hendrichks Rubio. El único problema que tiene es la nefasta actuación que tuvo su padre Joaquín Ernesto Hendriks Diaz cuando fue gobernador del Estado de 1999 al 2005 (Continuará).

