En la parroquia de la Divina Providencia, en la capital del estado, se realizaron ocho misas con un aforo del 30 por ciento, al mantenerse el color amarillo del semáforo epidemiológico, donde El párroco Rafael Olivera Guerra, señaló que «se ha estado perdiendo el sentido religiosos de estos días santos, en donde se conmemora la pasión, muerte y resurrección del Señor», por lo que exhortó a los fieles a «respetar, y guardar los días dedicados a la oración al interior de las familias cristianas».
Recalcó que «No se trata de venir a la iglesia por costumbre, de ver en una obra de teatro el viacrucis, sino de experimentar un cambio y conversión del alma».
Dijo que en esta pandemia, se necesitan cristianos que vivan los evangelios para dar testimonio de un Cristo vivo y resucitado.
Al iniciar las celebraciones del Domingo de Ramos, este año no se realizó la procesión para evitar aglomeraciones, por lo que el rito de bendición de ramos se realizó antes de iniciar la misa, y se bendijeron al interior del templo.
Por la tarde se realizó el recorrido con el Santísimo Sacramento, en donde a su paso por el territorio parroquial se bendijeron los ramos y altares que las familias adornaron afueras de sus casas, además de regalarles «guano bendito».
Este próximo Jueves Santo se realizará la última cena y la adoración a Jesús, en el Santísimo Sacramento del Altar».




