Por Lidya María Collí Noh
Parecerá una idea absurda y anticuada pero para este 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, en lugar de regalarse flores lo que mejor debían obsequiarse son matas de flores.
¿Por qué digo esto? Porque una flor o un ramo de flores se ve muy bonito en el momento en que se da y se recibe pero después se marchita y se tira a la basura. En cambio una planta de flores, si se siembra, puede dar muchas flores durante mucho tiempo. Esto no solo es inteligencia financiera sino que contribuye a conservar y embellecer la ecología y la naturaleza y a no producir más basura de la que se genera al tirar las ya secas flores.
Claro que en gustos se rompen géneros, como dice el refrán, y no por esta idea que aquí expongo los románticos van a dejar de hacer lo que durante tanto tiempo han hecho de obsequiar flores. Además de que los vendedores de flores se me echarían encima porque dirían que van a fracasar en sus negocios. Pero yo como buena ecologista y amante de la naturaleza tal como es, mejor prefiero las plantas que me den flores todo el tiempo. Quizá por eso tengo mi jardín lleno de rosales. De todas maneras, Feliz Día del Amor y la Amistad a todos y a todas.

