Por Alberto Conde
Dos amigos (una dama y un varón) con los que platicaba, sacaron a relucir que en un día como hoy 27 de septiembre del año pasado murió Hugh Hefner, el fundador de la empresa Playboy.
“Como la ha de seguir gozando, este cuate si es que se fue al infierno, como dicen los religiosos –comento el varón. Porque me imagino que allá en el infierno adonde seguramente fue, se ha de haber encontrado con un montón de diablas con las que ha de seguir fornicando como lo hizo aquí en la tierra mientras vivió”.
“Eso es lo que tú crees –contesto la dama, quien por cierto es de esas que está convencida de que el infierno si existe y es un lugar de castigo para aquellos que no se portaron bien en este mundo físico en el que estamos. ¿Quién no te dice que se está consumiendo en el aceite hirviendo o el fuego que nunca se apaga?”
“Pues yo, no se -replico el varón- pero si como dicen que el infierno es una réplica de todo lo que aquí en la tierra te causa placer, aunque haya quienes digan que gozar de la vida es pecado, mi colega Hefner creo que la ha de seguir pasando de maravilla”.
“Además –agrego el varón- ¿Quién ha dicho que gozar el sexo es malo? Creo que es lo más hermoso y placentero que podemos hacer los seres humanos. Hefner decía que era preferible hacer el amor mediante el sexo que hacer guerras y matar a nuestros semejantes. Y aun mas, si no fuera porque hacemos el amor, disfrutando el sexo, no nos reproduciríamos ni tendríamos hijos”.
Diálogos como estos son más que interesantes. Por ser la voz del pueblo, pueden ser la voz de Dios, como se ha dicho.
No cabe duda que hay muertos que, aunque hayan muerto, según algunos, en el mal, siguen inspirando a los que aun estamos vivos y no sabemos si realmente existen la gloria y el infierno. Para mí, la gloria y el infierno están aquí mismo en la tierra.

