Carlos Joaquín Gonzales listo para rendir su primer informe de actividades

Por Lidya María Colli Noh 

   «Eso no debería ser motivo de vanagloria sino de preocupación y hasta vergüenza» es uno de los promocionales del primer informe de gobierno que este sábado 9 de septiembre dará el gobernador Calos Joaquín González -que esta por la biblioteca “Javier Rojo Gómez” de aquí de Chetumal- se expresa con gran orgullo, como si fuera una gran obra, que se triplico el número de policías estatales.

   Pero ¿puede ser motivo de alarde para un gobierno decir que se triplico el número de policías? ¿No más bien debería ser motivo de preocupación y hasta vergüenza porque de esa manera se está diciendo que hay mucha inseguridad en el Estado y que este es un nido de delincuentes?

   Una buena noticia, y que hasta se podría presumir, sería decir que sin necesidad de policías, la delincuencia ha disminuido o se ha acabado en Quintana Roo.

   Pero alardear que se triplico el número de policías estatales es tanto como reconocer que estamos muy amolados pues para mantener la paz hay que gastar presupuestos que podrían servir para otras cosas más productivas que andar persiguiendo delincuentes.

   Y quizá no es culpa del gobernador y el equipo de promotores de su informe decir esto. Quizá lo digan porque no se les ocurrió algo más importante que promocionar. Pero si es culpa de todos los que aquí vivimos esto que no solo en Quintana Roo sino en todo el país está pasando. Porque los delincuentes no son entes venidos de otros mundos sino que son de aquí mismo de la tierra y tal vez sean nuestros hijos, nuestros hermanos y hasta nuestros padres. Y esto nos hace ver como una sociedad dada al traste que en lugar de preocuparse por cosas bonitas y constructivas tiene que gastar su dinero en policías.

   ¿Cuándo volveremos a vivir en paz como se vivía hace medio siglo cuando todos nos llevábamos bien, casi no había delincuencia y ni siquiera se necesitaban tantos policías?

   Y una terrible verdad: Por más policías que se pongan, la delincuencia no va a acabar si el individuo, o sea, cada uno de nosotros, no cambia. Porque el mal, como ya dijimos, proviene desde cada familia, que no supo educar bien a sus hijos que ahora son esos delincuentes que tanto daño están causando a la sociedad.

Publicado por Editor

Reportero, productor, editor y master en tecnología.

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